Al Curro Corriendo

La primera web en español para gente que va al trabajo corriendo.
The first website in spanish for run commuters.
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Mi Equipo (marcas y modelos)

Ya sois muchos los que me lo habéis preguntado, así que ya va siendo hora de poneros el material del que dispongo, debo añadir que hay cosas que me pongo solo en ocasiones muy especiales (guantes: solo con bici y menos de 10 grados; frontal: solo de noche) y otras que llevo siempre encima (reloj, camiseta y mochila):

Camiseta: cualquiera de poliester, manga corta
Mallas cortas: Kalenji Essential
Mallas piratas: Salomon Trail IV 3/4
Pantalones largos: Kalenji Deefuz Essential
Calcetas: Salomon Exo Calf Long
Calcetines: cualquiera de algodón
Zapatillas carril: Asics Venture
Asics Gel Venture

Zapatallas trail: Asics Gel Fuji Trabuco


Cortavientos: Salomon Fast Wing
Forro Polar: The North Face Scythe
Mochila: Raidlight Endurance 14
Reloj-altímetro: Suunto X6
Frontal: Petzl Tikka XP2


Guantes: Trangoworld Windstopper
Bicicleta: Pinnacle Arkose One
Casco: Simond Calcit Light

Pues eso, ya iré metiendo información de las prestaciones de cada uno de los materiales, pero con esto es casi imposible que no puedas ir al trabajo sin emitir dióxido de carbono.

Ya sabéis ¡¡al curro corriendo!! (o en bici...)

Mi Mochila


Le di muchas vueltas a la cabeza antes de hacer mi pedido de la mochila Raidlight Endurance, de 14 litros, ya que me gusta reducir el gasto y el material a la hora de practicar el “Run Commuting” (es decir, ir corriendo “al” y “desde” el trabajo).

A la hora de escribir este artículo, ya había recorrido con ella unos 700 kilómetros. 166 de ellos en el ultramaratón "ÚltimaFrontera" (30 horas) y casi 70 como "corredor escoba" de "Emotion Extreme 66" (13 horas, donde, además de mi equipo personal, llevaba un botiquín). A pesar de todas las revisiones que le he hecho, no he visto ni un solo rasguño, ni un descosido.

La “Endurance 14L” es una mochila diseñada especialmente para las actividades al aire libre, más concretamente aquellas que te exigen tener la carga bien sujeta y pegada a la espalda, “trail running” principalmente. También se puede utilizar para senderismo, ciclismo rutero, bicicleta de montaña, escalada, alpinismo “ligero”... pero es en la carrera a pie donde se le saca más rendimiento, más todavía si la carrera es en “autosuficiencia” (pocos o ningún avituallamiento).



Se presenta en color rojo con detalles grises y negros. Con la mochila también viene un bidón flexible de forma cilíndrica, con la tapa a presión (prefiero a rosca) pero unida al bidón por una pieza de plástico (bien), y con un dibujo en el lateral que sirve de medidor (bien también).

La zona de la mochila que entra en contacto con la espalda está suficientemente acolchada, hasta el punto de poder servir de asiento o de almohada si es necesario. Los diseñadores han sabido encontrar el punto de equilibrio en este aspecto: el acolchado es suficiente para que la carga no resulte incómoda, pero no es excesivo para que el secado sea lento o aumente considerablemente el peso o el volumen. Dicho acolchado es más delgado en la parte central de la espalda, facilitando la ventilación. Las costuras son mínimas y en zonas de poco o ningún roce. El material no erosiona la piel en caso de fricción continuada.



El cinturón ventral es austero, propio de una mochila que nunca transportará más de 10 kilos, presenta un amplio bolsillo con cremallera en el lado derecho, con un elástico cosido en su interior que puede suplir a la cincha de compresión que no tiene, y un portabidón en el lado izquierdo, muy cómodo para la carrera, y regular a la hora de acceder a él, aunque regulable con una cincha y mucho más accesible con la práctica. Ambos, bolsillo y portabidón, están construidos con material ligero, resistente y bastante hidrófugo. Junto al portabidón hay, además, un pequeño bolsillo sin cremallera, construido a base de red y una goma elástica idóneo para guardar ciertos gadgets (MP3 o móvil).

La parte posterior presenta tres compartimentos que se pueden cerrar completamente mediante cremalleras: el más grande abarca casi los 12 litros totales de la mochila, el mediano puede destinarse a la bolsa de hidratación (con su correspondiente salida para el tubo y enganches de velcro para la bolsa, no incluida) y el tercero es un bolsillo pequeño, donde caben perfectamente dos frontales. Es de señalar que este último bolsillo es ideal para guardar la luz trasera roja, imprescindible en ciertas ocasiones, ya que el material del que está construido que, como ya he comentado, es ligero, resistente e hidrófugo, también permite pasar la luz con cierta claridad.



Dentro del habitáculo más grande, en su parte superior, hay cosido una especie de neceser, construido con una red y con un pequeño mosquetón de plástico interior, que se puede utilizar para guardar las cosas más pequeñas y que, necesariamente, no vamos a utilizar durante nuestra sesión deportiva (dinero, llaves...).



La mochila, además, presenta cuatro bolsillos limitados por elásticos, dos de ellos pueden ser utilizados como portabidones (eso sí, inaccesibles por el usuario cuando la mochila está cargada a la espalda), y dos opciones para transportar bastones: una en diagonal, con los bastones enganchados a unos pasadores elásticos, y otra vertical, pasando los bastones bajo una tela ligeramente elástica y en la que no se explica bien su funcionamiento en las instrucciones de uso. El primer sistema también puede ser utilizado como portapiolet, y el segundo como portabengala (Marathon des Sables).



Cada lateral de la mochila presenta un cordón en zig-zag, que permite comprimirla fácilmente con la ayuda de un pasador, dicho cordón no es elástico (mejor). Y justo en la parte posterior hay un último cordón con ganchos de plástico que permite favorecer la compresión (este cordón sí es elástico).



Los tirantes que la sujetan a los hombros son una continuación del acolchado de la espalda y tienen un bolsillo en cada una de ellas, bien limitado por dos elásticos. En las dos hay distintos ojales para regular la altura de la cincha de pecho (también elástica). Por último, estos tirantes también tienen unos pasadores en la parte superior para enganchar el impermeable de la mochila (no incluido con ella).



La mochila presenta dos clips: uno está en el cinturón ventral, accesible al lado izquierdo y sobre el acolchado, evitando el roce con la ropa o, lo que es peor, con la piel, y el otro es el de la cincha de pecho, que además es silbato. Todas las cremalleras (salvo el del neceser interior) presentan tiradores con poca vibración, y son bastante resistentes, así como las cintas del final de las cinchas de los hombros y sus pasadores. Los reflectantes están bien colocados, aunque alguno más no hubiese sobrado. Por último, la mochila tiene en la parte superior un asa minimalista. Ninguna cinta se queda corta para usuarios de talla XL, y, en caso de sobrar, se cortan fácilmente con tijeras y se queman los extremos con un mechero.



VENTAJAS: Con los cordones de compresión flojos y el cinturón ventral sin apretar, la “Endurance 14L” se comporta igual que muchas otras mochilas existentes en el mercado, o tal vez un pelín más incómoda pues los tirantes de los hombros salen muy juntos desde la parte posterior de la espalda y el portabidón del cinturón, en caso de utilizarse, queda un poco descolocado. Pero basta con apretar un poco el cinturón y los cordones para darse cuenta de que estamos ante una gran mochila: la carga se pega a la espalda, la mochila queda perfectamente sujeta y se reducen las vibraciones al máximo. La mochila me servía para correr con algo de agua accesible, las llaves, etc. pero poco a poco le he ido añadiendo carga hasta el punto de poder traerme la ropa limpia “a” y “desde” el trabajo (esta ropa dentro de una bolsa de plástico, pues la mochila es bastante transpirable), también he transportado documentación, varios bidones y hasta un juego de cubiertos y una lona tras un día de campo con la familia (y el cual decidí terminar con 10 kilómetros de carrera continua por montaña). La utilizo también para montar en bicicleta.

INCONVENIENTES: Se echa en falta una última cincha de compresión en el bolsillo del cinturón ventral y, la mayoría de las veces, no se aprovechan al máximo sus 14 litros, por lo que, a veces, sobra tela. Algún reflectante más no vendría mal y tampoco sé porqué no le han puesto algún sistema que permita pasar el cable de los auriculares a través de ella (y el reproductor en el bolsillo de red del cinturón ventral), algo que esta marca ya ha incluido en alguno de sus productos. Uno de los dos “portabastones”, en la gran mayoría de los casos, sobra.

CONCLUSIONES: La “Endurance 14 L” es una mochila extraordinaria que permite hacer cosas extraordinarias. Ligera, resistente y fiable, facilita el transporte de mercancía mientras corremos reduciendo las dificultades hasta límites insospechados. Los 55 euros que me costó fueron una gran inversión, el resto de mochilas del mercado con características similares y de otras marcas no baja del doble de precio. Muy recomendable.

El material


El material te condiciona. Un buen material te permitirá llegar sano y salvo una fría madrugada nocturna y un mal material hará que te des la vuelta. El material está condicionado por tus horarios y por tu entorno pero, generalizando, un run commuter necesitará utilizar tarde o temprano lo siguiente:
  • Zapatillas de correr.
  • Calcetines de deporte y ropa interior (claro está…).
  • Pantalones o mallas cortas de deporte.
  • Pantalones o mallas largas de deporte. En mi caso no uso, si hace mucho frío suelo combinar unas mallas “estilo pirata” con medias de compresión, utilizadas en deportes de resistencia.
  • Camiseta de manga corta. Mejor si es de poliéster, el algodón absorbe la humedad y si se levanta una leve brisa… acabarás muriéndote de frío.
  • Camiseta de manga larga. Los mismos comentarios que para la manga corta.
  • Forro polar. Liviano, el frío que hace en la puerta de tu casa o de oficina antes de salir siempre será menor cuando lleves diez minutos corriendo. Si un forro polar liviano no vence el frío, combínalo con la chaqueta cortavientos.
  • Chaqueta cortavientos (con capucha, mejor).
  • Braga o gorro. La braga es más polivalente que el gorro, hasta el punto de que si te sobra te la lías en la muñeca y ya está.
  • Frontal (linterna para la noche). Sin luz no puedes correr. Si es de noche y atraviesas una zona sin farolas… necesitas un frontal. Los hay con batería recargable y con avisador de la batería disponible (casi imprescindible).
  • Riñonera o pequeña mochila de raids o carreras de montaña (te permite transportar un poco de dinero, el móvil, las llaves, el abono de transporte público, algo de agua, material para el trabajo, música, etc.).
  • Reloj. Y si tiene altímetro y/o GPS, mejor que mejor.
  • Móvil. Opcional, pero recomendable.

El Entorno


Es lo más importante a la hora de convertirte en un run commuter. Especialmente el lugar de trabajo, pero además tus horarios, las posibilidades de desplazarte por otros medios, la meteorología… decidirán tus alternativas, que oscilarán desde un run commuter pleno (todos los trayectos corriendo) a un run commuter eventual.

Si decides hacer el camino de ida al trabajo corriendo necesitarás un lugar para ducharte y cambiarte de ropa. Tal vez en el sitio, o tal vez en un polideportivo cercano (muy cercano). En mi caso, tuve que arreglar un viejo y destartalado cuarto de baño, con un váter y un lavabo que goteaban, y una ducha rota de la que solo salía agua fría por culpa de unos paneles solares en mal estado. En ese sitio adapté un armario, utilizando unos muebles que nadie usaba en el centro, y hasta puse una escobilla y un portarrollos de acero cromado que me cargué en mi casa por culpa de usar aguafuerte.


La cosa es más fácil si solo decides hacer el camino de vuelta. Solo necesitarás un sitio para cambiarte de ropa (a no ser que decidas correr con lo puesto), y donde dejar la ropa del curro.

Si decides hacer ambas cosas, la cosa se complica: deberás dejar ropa en el centro de trabajo que tendrás que recoger de vez en cuando (para lavarla y para que no te vean siempre con lo mismo). También es muy interesante que cuentes con un lugar donde se pueda secar la ropa que utilizas para correr mientras trabajas, así podrás ponértela a la vuelta. Lo máximo es poder lavar a mano la ropa de secado rápido (en la misma ducha, o en un lavabo), para poder tenerla limpia y seca al final de la jornada laboral, o para cuando decidas volver a ponértela en el camino de vuelta (tal vez otro día).

En mi caso, combino las tres circunstancias: hay veces que solo hago el camino de vuelta, otras veces solo el de ida y otras veces ambas. Eso sí, dispongo de un patio orientado al sur donde puedo tender la ropa tras lavarla a mano en la ducha.

El Trayecto

El número de caminos que lleva a mi casa es infinito (y el número de caminos que lleva a la tuya también). Pero sólo uno es el más corto, el más rápido o el más divertido. El material necesario para responder a esto puede oscilar desde la simple observación hasta un receptor GPS medio. Y el tiempo necesario para averiguarlo puede ser una tarde o toda la vida. En mi caso disponía del siguiente material específico:

  • Reloj de pulsera Suunto X6, con cronómetro y altímetro.
  • GPS Etrex Venture HC, de Garmin.
  • Mapas de Martos, Torre del Campo y Jaén, del Instituto Geográfico Nacional.
Tras varios meses de pruebas, intentos fallidos y reflexiones delante del mapa, estas fueron mis conclusiones:

El Camino Mozárabe: el más rápido (63 minutos sentido casa, 74 a la inversa)
El Camino Mozárabe (tramo del Camino de Santiago Mozárabe), no siempre resultó ser el más evidente. Poca gente del entorno lo conoce, y menos por ese nombre. El trayecto mide 14’24 kilómetros (casi diez por asfalto y el resto por pistas en buen estado), 455 metros de desnivel positivo en sentido curro, y 220 en sentido casa. No es íntegramente Camino Mozárabe, ya que mi objetivo es desplazarme entre mi trabajo y mi casa, no conseguir la bendición del santo.



El Camino del Vicario (73 minutos sentido casa)

Llegué a obsesionarme con esta ruta, actualmente trato de convertirla en la más rápida. Las veredas estrechas, la vegetación abundante y una rampa infernal con forma de cortafuegos se han convertido en sus principales atractivos. 14’38 kilómetros (más de siete por en medio bosque, campo de vegetación baja y olivar con buenas vistas). 627 metros de desnivel positivo en sentido curro y 428 en sentido casa.

Presenta unas cuantas cuestas bastante bonitas y duras, la más intensa la que sube (sentido Jamilena-Jaén) desde el "Barranco del Megatín", aquí teneis el vídeo:



La Vía Verde: para la bicicleta (33 minutos sentido casa, 47 a la inversa)
Con una media de más de 30 kilómetros por hora puedo hacer en bici este trayecto de poco menos de 18 kilómetros, 255 metros de desnivel positivo en sentido curro y 58 en sentido casa. Me he caído dos veces. Ideal para cuando no se tiene mucho tiempo. Aunque a pie tardo unos 90 minutos. Hacer esta ruta con mi bici de ciclocross es un placer; si la haces sentido casa, casi vuelas a 40 km/h.

El Pilar de los Potros: el más corto y el más montañero (96 minutos sentido casa)
Hay ciertas aficiones, como la montaña, que algunos solo podemos disfrutarlas los fines de semana, a no ser que conozcamos estas alternativas. El camino por el Pilar de los Potros tiene 13'95 kilómetros y un desnivel de 587 metros en sentido casa y 834 en sentido contrario. Atraviesa bosques y cortafuegos y sube y baja un par de barrancos, también cruza un olivar. No atraviesa ningún casco urbano. Ideal los días que el tiempo sobra y el sol brilla en el cielo. Bastante dura para uno que no esté acostumbrado. Preciosa. Adictiva. Ideal para mis entrenamientos para el Ultra Trail el Mont Blanc.